Steve Hogarth, de Marillion: “No hay nada rebelde en tirar una silla por la ventana de la habitación de un hotel”Sin categoría 

Steve Hogarth, de Marillion: “No hay nada rebelde en tirar una silla por la ventana de la habitación de un hotel”

Muchas veces los músicos se ven superados por sus rutinas. Que disco nuevo, que prensa, que gira, que guerra de egos dentro de sus bandas… Algunos encuentran remedio a este desfile de agobios mediante el inicio de una carrera solista, en la que pueden disfrutar de un día a día menos complejo y esencialmente controlado por ellos mismos.

Sin embargo, el caso de Steve Hogarth, cantante de la banda británica Marillion e ícono del rock progresivo, es sustancialmente distinto: “Primeramente diseñé este show en el que estoy solo con mi piano porque debía pagar una serie de impuestos. Algo grande. Necesitaba hacer dinero rápido (ríe), y ésta parecía una buena manera. Le pedí a mis managers que ofrecieran este producto; fue realmente un ejercicio de facturación. Y esto siempre lo dije en los shows: ‘¡Sólo estoy aquí para hacer dinero!’ (risas)”, se excusa Hogarth, con sinceridad, desde la habitación de un hotel canadiense.

Pero la razón económica pronto se transformó en disfrute tanto de un lado como del otro de las tablas. “Una vez que comencé a pasarla bien con esta idea, pude ver el potencial que tiene. Y lo que en particular me gusta es el hecho de que puedo ir en cualquier dirección, dentro de este panorama. Es refrescante. Normalmente, cuando giro con la banda todo es bastante rígido en términos de lo que se puede hacer y lo que no. En cambio ahora puedo comenzar una canción y quizá no terminarla si pierdo interés, al mismo tiempo que es una gran oportunidad de hablar con el público. Tener un diálogo, explicar por qué escribí tal o cual cosa; porque otro tema que tengo con Marillion es que si hablo mucho entre canciones la banda se frustra rápidamente. Ellos quieren tocar los temas, no escuchar lo que yo tengo para decir. Y los entiendo. En estos conciertos puedo hacer lo que quiera, estoy completamente a cargo de la situación: si falla es mi culpa, si triunfa también. Es una gran responsabilidad.” Palabra de Hogarth.

Honestidad brutal. Steve Hogarth confiesa que comenzó a hacer shows a solas con su piano para facturar y pagar una deuda impositiva.

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-Hiciste este formato en varios tours, me gustaría saber cómo fue en los comienzos el enfrentarte a estar solo en escena.

-El problema con estos shows solistas es que siempre los pensé para que sean espontáneos, y eso me entusiasma mucho. Pero también es problemático porque es muy complicado saber qué es lo que haré en el escenario, así que es particularmente aterrador. Mucho más que los shows de Marillion, donde todo está ensayado y programado. En estos conciertos, tengo ensayadas muchas canciones, pero no siempre toco las que practiqué. Tiendo a recibir pedidos del público, así que me suelo abrir camino entre esas sugerencias. Eso hace que la experiencia global sea tan escalofriante ahora como cuando comencé a hacerla.

-¿Qué expectativas tenés respecto del público argentino, en ese sentido?

-Bueno, espero disfrutar de la energía latina, que es única y de gran nivel. Pero más allá de eso, la verdad es que no sé. Espero que se involucren, que participen… A veces pasa que la gente está nerviosa y no participa, o no tienen el coraje de gritar el nombre de un tema que quiere que toque. También me gusta que me pregunten sobre mí, dónde me compro las medias o las remeras, o qué desayuné esa mañana… Que me pregunten algo que sólo puedan saber por estar conmigo en ese momento y lugar. Y que déjenme mostrarles un poco más de mí mismo.

-¿Qué tan riesgoso es poner el repertorio a disposición de los fans?

-(Risas) ¡Es bastante riesgoso! A veces piden canciones que simplemente no sé cómo tocar. Según lo confiado que me sienta puedo intentar sacar el barco a flote. Si no tengo chance, pido disculpas. Hago muchos covers, quizá canciones que el público no espera que yo sepa, salvo que vean mis setlists en internet. Hago temas de muchos artistas diferentes; los disfruto tanto como mis canciones.

-¿Cuál fue el pedido más extraño que tuviste?

-(Risas) No puedo recordar cual fue, pero una de las cosas más raras que me pasaron fue una vez que estaba tocando en Estocolmo en Suecia. Era un concierto de Navidad. Suelo dar espectáculos en ese momento del año en iglesias por ejemplo, tengo un árbol de Navidad en el escenario e invito al público a que lo decore. La gente trae bolas de Navidad y yo les doy chupitos de tequila gratis en devolución a sus regalos. Esa vuelta me olvidé el árbol, y para arreglarla invité a escena a todo el que haya traído algo para decorarlo. Mientras estaba tocando 21st. Century, de Marillion, que es una canción muy emotiva, súper compenetrado con mis ojos cerrados, ¡un tipo del público me puso las manos en la cabeza! (risas) ¡Fue muy raro cantar una canción con un sueco que me agarraba la cabeza! De paso, eso no es una invitación. ¡No quiero que nadie en Buenos Aires me ponga las manos en la cabeza! (Risas)

-¿Cómo te influye el hecho de poder interactuar con gente de tantos lugares distintos?

-A través de los años fui tomando consciencia de lo increíblemente afortunado que soy, al ser el centro de todo este amor y afecto. Fue mi cumpleaños ayer y acá en Montreal estuvo lloviendo e hizo mucho frío, pero durante el día recibí mensajes desde todo el mundo. Vivo con ese sentimiento de fondo, el de sentirme muy querido por gente en los cuatro costados del planeta. Siento que eso se aprecia en la música o en las palabras que escribo, que son el reflejo de lo que vivo. Hay un sentido de privilegio y otro de responsabilidad en intentar escribir algo significativo. Posiblemente no me queden muchos discos por lanzar, quizá tres o cuatro. Siento cierta presión por devolver ese amor que me dan y al mismo tiempo hablar de cosas importantes.

Un afortunado. Steve Hogarth dice que así se siente, por la posibilidad que disfruta de conocer gente y lugares de distintas partes del mundo.

-¿Por qué decidiste escribir tu libro The Invisible Man?

-Fue una promesa a mi padre muchos años atrás. Regularmente iba a la casa de mis padres, en el Norte de Inglaterra, y él me preguntaba qué había estado haciendo, a lo que yo respondía: ‘Bueno, estuve en Islandia y un helicóptero me dejó en medio de un glaciar, luego volé de vuelta a la ciudad y estuve en una discoteca con Björk, de los Sugarcubes; luego viajé de aquí para allá, etc…’ Y mi papá me pedía que por favor mantuviera un diario con todos esos momentos que normalmente no le tocan vivir a la gente. Así que fue bueno bajarlos a papel. Mi papá murió en 2005, pero conservé la promesa y trato de seguir escribiendo aunque sea un poco cada día sobre lo que me pasa. El libro terminó teniendo dos volúmenes porque era mucho material. Quizá algún día haya un tercero.

-¿Cómo fue la experiencia con Björk en Islandia?

-¡Le compré un trago! (risas) Fue un poco antes de que fuera una super estrella. Justo había dejado a los Sugarcubes. Creo que estaba trabajando en su primer disco. Yo estaba con un equipo de filmación allí, hacíamos el video de Dry Land, de Marillion y nos invitaron a un evento de alguien influyente en la noche islandesa, que hacía una fiesta de gala. Yo fui sólo. Por supuesto, no conocía a nadie y alguien me presentó a Björk. “¡Tené cuidado!”, fue lo primero que me dijo, lo cual es raro, teniendo en cuenta que nunca habíamos hablado antes. Yo le dije que era cuidadoso, que si me conociera sabría que tan cuidadoso soy. Le invité un trago y luego ella me invitó uno a mí. Eso fue todo, creo.

-En una entrevista dijiste que “la gente que tiene proyectos más allá de sus egos” son tu inspiración. Me hizo pensar en los políticos ingleses y el Brexit. ¿Qué pensás del tema?

-¿Dije eso? (risas) Creo que el Brexit es una vergüenza, un error. No veo por qué luego de todos estos años estamos en un mundo que empieza a construir muros para separarnos. Creo en Europa, pienso que es algo bueno; no perfecto, pero no lo podés mejorar desde afuera. Debés cambiarlo quedándote allí. Me parece cínica la idea de que seremos mejores de esa manera. No avanzaremos moral, económica ni espiritualmente.

-El último disco de Marillion tiene letras combativas que se podrían considerar punk, de algún modo. ¿Sos de las personas que consideran al punk más una actitud que un sonido?

-(Duda) Tengo muchos sentimientos mezclados respecto al punk. Creo que mucho de eso fue una mentira barata cuando sucedió allá por los ’70. Para mí fue más un manifiesto de moda que algo con sustancia. Fue bueno para muchos artistas que se las arreglaron para generar cierta tracción gracias a esa energía rebelde. Creo que el espíritu rebelde es algo bueno, y los artistas deben tenerlo para poder decir algo interesante y en contra de lo establecido en general. Pero las mejores bandas que surgieron del movimiento punk, ¡no fueron bandas punk! Squeeze, The Police, Dire Straits, sabes, todos vienen del movimiento punk. Ian Dury & The Blockheads también. Todos fueron artesanos, muy buenos músicos y letristas. Lo punk es algo raro para mí. Siempre es bueno que haya un pensamiento detrás de la rebelión. No hay nada rebelde en tirar una silla por la ventana de la habitación de un hotel. ¿Qué puede aportar eso más que una noticia en los diarios? No tiene sentido. Si querés ser rebelde, mejor que trabajes en algún problema en particular y trates de mejorarlo. Intentar llevar justicia donde no la haya. Es lo que intento hacer cuando me enojo y debo decir algo.

“Tengo muchos sentimientos mezclados respecto al punk. Creo que mucho de eso fue una mentira barata cuando sucedió allá por los ’70. Para mí fue más un manifiesto de moda que algo con sustancia.”

-Por último, me gustaría saber cuales son tus influencias menos esperadas.

-Frank Sinatra, Glen Campbell, Daryl Hall, de Hall & Oates, un increíble cantante que no se menciona mucho. Kraftwerk, Rufus Wainwright, The Isley Brothers, Carole King, Los Blue Nile, ¡Sparks! Me hice una remera con los nombres de los hermanos Mael. ¡Me encantan! Tiene un show en vivo genial.

Steve Hogarth se presenta el sábado 6 de julio a las 21, en ND Teatro, Paraguay 918. Entradas a la venta desde $900 en www.plateanet.com o por vía telefónica llamando al 5236.3000 y en el ND Teatro.

​Un reconocimiento académico

Steve Hogarth será reconocido por su trayectoria y compromiso social por la Universidad Abierta Interamericana (UAI), este viernes 5 de julio a las 19.30 en el Aula Magna de su sede Centro (Av. San Juan 983). 

Por iniciativa de The Web in Spanish, el fan club oficial de Marillion en nuestro país y la universidad, el artista recibirá un honorario “reconocimiento a su trayectoria y compromiso social” ya que en su obra se entrelaza el arte con un profundo sentido de humanismo.

La distinción le llega al músico porque desde sus inicios en Marillion, su compromiso social y su vocación poética-humanitaria se ven reflejadas en distintas composiciones a lo largo de su carrera.

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