Histórico: San Lorenzo es el primer tetracampeón consecutivo de la Liga NacionalDeportes 

Histórico: San Lorenzo es el primer tetracampeón consecutivo de la Liga Nacional

Si el fútbol, según Gary Lineker, es ese deporte en el que “juegan 11 contra 11 y siempre gana Alemania”, el básquetbol es aquel en el que juegan 5 contra 5 y siempre gana San Lorenzo en la Liga Nacional. Esta vez la víctima fue Instituto, un dignísimo contendiente que parecía ser el indicado para maniatarlo, pero que, como todos los demás, no tuvo éxito en su intento por domar a la bestia.

El 79-71 conseguido en Boedo dictaminó que el Ciclón, al ganar 4 a 3 la serie, sea el primer tetracampeón consecutivo del torneo local. Y ahora es el tercer máximo ganador histórico de la competencia ideada por León Najnudel.

Tinelli siguiendo a San Lorenzo. (FOTO FEDERICO LOPEZ CLARO)

Asombra San Lorenzo. Porque ni siquiera Atenas de Córdoba, que jugó la final en 16 de las 35 ligas que se llevan disputadas y lidera ampliamente el historial con 9 trofeos, ganó cuatro títulos al hilo. Tampoco lo hizo el Peñarol de Sergio Hernández, que llegó a cinco finales en seis temporadas y levantó tres copas seguidas. Pero sí lo logró este conjunto que tuvo a Julio Lamas al comando en las dos primeras consagraciones y a Gonzalo García en las últimas dos.

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Este éxito sin precedentes se explica desde los nombres. Esos dos entrenadores son de elite pura: uno con dos ciclos en la Selección y un bronce olímpico como asistente; el otro, también mano derecha de Oveja en el seleccionado y sin dudas candidato al traje albiceleste en el futuro cercano.

Marcos Mata, multicampeón con San Lorenzo y con Peñarol.

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Pero también es primera clase el núcleo de jugadores que se vistió de azulgrana en este lapso triunfal menor a un lustro. Desde Marcos Mata, figura que permanece, y una leyenda como Walter Herrmann en aquella campaña debut en 2015, hasta Máximo Fjellerup, pichón de crack que en un plantel de estrellas ni siquiera es titular.

Para estos logros fueron o son clave Nicolás Aguirre, el mejor base del país a la hora de la verdad; Gabriel Deck, el calladito de Colonia Dora que fue hace días titular en una final de Real Madrid; el uruguayo Mathias Calfani, quien se convirtió en uno de los mejores basquetbolistas sudamericanos; Selem Safar, tirador top del país; y Matías Sandes, uno de los internos más exquisitos de la Argentina. Y tantos más.

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San Lorenzo también eligió con ojo clínico a los extranjeros. ¿Que tuvo muchos? Sí. Lo amparó un reglamento que le permitió lo mismo a todos. Y se equivocó muy poco. Le rindieron Matthew Bryan y Marcus Elliot en un puñado de partidos en 2015/16; Jerome Meyinsse en 2016/17; y en las últimas temporadas, el cubano Javier Justiz, Dar Tucker y Donald Sims.

Tiene dinero San Lorenzo. Por supuesto. Pero sería pecado de mediocridad considerarlo el único aspecto. ¿Cae peor esta hegemonía que la de Peñarol? Eso parece. ¿Por qué? ¿Porque San Lorenzo es un club de fútbol? ¿Porque es un sapo de otro pozo? Nada más desacertado.

San Lorenzo fue grande en el básquetbol de Capital cuando todavía el deporte no se extendía a competencias del alcance federal de esta Liga. Fue fundador de la misma allá por el ’85. Y fue, guste más o menos, un club que llegó a la máxima categoría amparado por la reglamentación.

Allá por 2015, el equipo no había podido ascender dentro de la cancha. Pero las ganas de ponerlo en Primera estaban; sobre todo de Marcelo Tinelli, el vicepresidente del club, que había crecido oyendo de boca de su papá, Dino Hugo, aquellas hazañas azulgranas en el ámbito porteño.

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Entonces se empezaron a evaluar opciones. Una fue comprar la plaza que se aprestaba a dejar libre Ciclista Juninense. Sin embargo, el reglamento le daba prioridad a muchos otros equipos antes que a San Lorenzo por la ubicación en la última temporada y el traspaso debía hacerse mediante la Asociación de Clubes, entidad reguladora de la Liga Nacional, por un valor fijo que tienen todas las plazas y se determina antes de cada temporada. La solución fue otro recurso reglamentario: una fusión. Ahí, el nombre de 9 de Julio de Río Tercero apareció para allanar el camino.

San Lorenzo, en su festejo cuando fue tricampeón de la Liga Nacional.
Foto: La Liga Contenidos.

Los cordobeses habían ascendido como subcampeones de Instituto, pero decidieron no participar de la máxima categoría. Quizás este sea el punto que muchos critiquen: más que “fusión” fue una “absorción”, porque no hubo mezcla de clubes sino que todo quedó en manos de San Lorenzo. Nuevamente: todo se dio en el marco de lo legal.

El básquetbol azulgrana ha sido también, mucho más que deporte: pata fundamental en la Vuelta a Boedo, que, guiño del destino, se celebra el 1° de julio. Le dio impulso al Polideportivo Roberto Pando y se convirtió en el deporte emblema que volvió a hacer de local en Tierra Santa. Fue el primer paso que pergeñó la dirigencia para mostrarle a su masa societaria que cada centavo invertido en el fideicomiso no se trataba de una estafa sino de un compromiso eterno con los colores amados.

Los jugadores de San Lorenzo festejan la última obtención de la Liga de las Américas. (@SanLorenzo)

Al margen de los sueldos suculentos, que más de un equipo en la Liga también paga, San Lorenzo se movió con la prolijidad y las comodidades que muchos otros no pudieron -o no supieron- ofrecer. “En el club en el que yo estaba, ni siquiera me habían dado una cuenta bancaria. Acá me dieron la posibilidad de preocuparme sólo por jugar al básquetbol”, grafica un jugador fuera de micrófono.

El resultado, al cabo, fue lógico. Aunque, al mismo tiempo, superó todas las expectativas. Cuatro Ligas Nacionales, dos Ligas de las Américas y varios otros festejos además de un partido en Canadá con Toronto Raptors, campeón de la NBA.

Lo más increíble es que queda margen para seguir haciendo (más) historia.

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