Gabriel Carámbula: confesiones de un guitarrista fundamental del rock argentinoSin categoría 

Gabriel Carámbula: confesiones de un guitarrista fundamental del rock argentino

-Vos fuiste uno de los fundadores de Ratones Paranoicos. ¿Por qué te fuiste para armar otra banda, Los Perros Calientes, que sonaba igual?

-Yo empecé con Pablo Memi, primer bajista de los Ratones. Era un chico de 15. Un año después dejé la secundaria. En algún momento pensé en comprar el título de egresado, pero en ese momento no me alcanzaba la plata, y cuando me alcanzó, ya no me interesaba…

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-Y un día aparece Juanse

-Ahí yo tenía 18 y el 21. A esa edad, tres años es mucha diferencia. El tenía registro de conducir…

“Lead guitar”. Así se define Gabriel Carámbula, que volvió a grabar canciones propias 15 años después de la edición de su último disco. (Foto: Lucia Merle)

-¿Se apropió del grupo?

-¡Y claro! Le dabas la mano y se te subía por el brazo como en la película La Cosa. Nos peleamos mal.

-¿Por?

-A mí nadie me dice cómo tengo que hacer un solo de guitarra, y él a cada rato, “hacé esto, hacé lo otro…”

-Pasó el tiempo…

-Pasó el tiempo, sí, ahora está todo bien con Juanse.

Buena junta. El tiempo borró las heridas, y Carámbula dice que está todo bien con Juanse, con quien cada tanto comparte escenarios. (Foto: Martín Bonetto)

-¿Es buen guitarrista?

-Muy buen guitarrista rítmico. Yo soy lead guitar.

Debe hacer más de un larga década que no sabemos nada de Gabriel Carámbula. El hijo de Berugo. El que tocaba con Fito Páez, el que hacía el armónico solo de Mariposa Tecknicolor. El de los brazos de Popeye inmortalizado por su alias (“Bambino”) en Circo Beat. El del cover de La Rambla.

De la pared de un pequeño living de Villa Urquiza donde Carámbula recibe con jugo Tang de naranja cuelga el Disco de Oro que supo ganarse con Los Perros Calientes en 1992. La versión 2019 lo muestra con un corte de pelo a lo Johnny Marr (“¡Es verdad!, ¡sísísí! ¡buen guitarrista!, ¿de qué grupo era?”).

Carámbula se ha perdido de vista de todos lados menos del gimnasio. Alto, atlético, macizo. Dentro del rock, su naturaleza sólo es comparable a la de Bruce Springsteen.

Nos habían informado que fue el último gran violero de rock que tuvo Fito. Después vino Gonzalo Aloras. Se lo comentamos y Gabriel asiente rodeado de sus guitarras que, una al lado de la otra, parecen presenciar la charla como panelistas a punto de meter bocado. 

-¿Tenés buena relación con tus instrumentos?

-Todo el día juntos.

-¿Les pusiste nombre?

-No, tampoco soy BB King para andar bautizándolas.

Carámbula acaba de editar Gloria, su primer disco en casi 15 años. Una decena de canciones donde las influencias de Fito Páez y los Ratones es innegable. En las primeras dos escuchas, los tracks que llaman la atención pueden ser Sólo dame un poco, junto a Fabi Cantilo, y Todo se rompió. Pero el corte de difusión –avisa- es Fantasma.

El Bambino se hace cargo de todo lo que está a su alcance: canta, mete coros, toca mil guitarras, slides, bajos, pianos y hasta un mítico órgano Hammond.

-El auge de las nuevas corrientes musicales hace que la electrónica y los trucos de estudio estén muy presentes todo el tiempo. ¿La guitarra empieza a ser un elemento innecesario?

-De ninguna manera. Yo te pregunto a vos: ¿algo puede reemplazar unas manos corriendo por el diapasón?

-…

-Incluso pegándole mal a una cuerda, incluso pifiando como Jimmy Page. Jimmy tenía sus días buenos y sus días malos. Ahora se tiende a una perfección innecesaria. ¡Auto-Tune para cantar en vivo! ¿Sabés lo que es el Auto-Tune? Un procesador para mejorar el sonido de los instrumentos y la voz…

Corte de pelo a lo Johnny Marr, un estado atlético que denuncia un sostenido entrenamiento físico y la guitarra siempre ahí; una postal de la actualidad de Gabriel Carámbula. (Foto: Lucia Merle)

-¿Vos usaste?

-¡¡Nooo!! –responde como si le preguntáramos por el consumo de Viagra-. No, no, yo canto en una sola toma. Tengo 53 pero me siento joven. Durante la grabación un pibe de 30 me quiso cambiar algo y le dije: “Vos querés arreglarme la voz, ya lo sé. No toques nada. Te mato si tocás algo”. Grabar un disco tiene que ser como una charla. Ponele que vos y yo estamos en un momento buenísimo de una conversación y se cae un vaso. ¿Qué hacemos? ¿Rebobinamos todo hasta llegar a la parte en que se cae el vaso, o seguimos charlando?

-Los músicos están con el mismo problema que toda la sociedad: qué hacer con las tecnologías.

-Si las cosas se utilizaran bien, yo no tengo problema alguno. A mí me gusta grabar con portaestudio. Y con casete, casete de cromo. Tengo un montón de canciones grabadas así. Andrés Calamaro grabó El Salmón en un porta y después fue al estudio y con dos cables volcó todo el material a la mesa grande.

-¿Por qué se llama “Gloria”? ¿Es irónico el título de tu disco?

-No, para nada… –piensa 16 segundos-. Sí, sí, es irónico. El gran tema, creo yo, es que todos quieren gloria. Disculpame, te dije que no porque tengo las antenas paradas con la paranoia.

-¿Te sentís perseguido?

-Hace mucho que no doy notas, viste, y además estoy paranoico con el tema de las redes sociales. Noto que desde el ostracismo cualquiera puede mandar fruta a lo loco. Me molesta ese grado de anonimato, y mucho más me molesta en países subdesarrollados como el nuestro.

-Tu último disco es de 2005. ¿Qué pasó con vos?

-Pasó de todo, me dediqué a tocar con otra gente y a seguir grabando. No creo necesario grabar un disco por año. Ni siquiera uno cada dos. No era el momento de seguir grabando discos. Mi viejo se enfermó y surgieron acontecimientos que te van llevando de un lugar a otro. Me puse a tocar con Juanse y así hasta que apareció alguien del sello Mc Fly con ganas de darle lugar a mis temas.

-¿Vos fuiste el “guitar hero” de la década del ’90?

-Y, sí.

A los 53 años, Gabriel Carámbula dice sentirse joven, y sale a dar batalla con sus nuevas canciones. (Foto: Lucia Merle)

-Fito inmortaliza tu alias en el solo de viola sensual de “Circo Beat”…

-Yo no me acuerdo ni cómo hice ese solo. Me dormía en el estudio. Nunca estudio un solo de guitarra. Es el don que tengo. Son melodías de voz que se pueden cantar, un estilo que viene de escuchar a George Harrison.

-Entraste en la banda de Páez para hacer, en vivo, “El amor después del amor”. ¿Es así?

-Yo tocaba con Fabi Cantilo, la mujer de Fito en ese entonces. Fito me quería a mí…

-Perdoname. ¿Los Perros se convirtió en banda soporte de Fabiana?

-Primero fue mi banda. Pero necesitaba algo más y me acerqué a Fabi, nuestra Debbie Harry, nuestra Patti Smith. Punk. Rock. Yo era muy chico, tenía 20 años. ¿Ahora un pibe de 20 qué futuro musical tiene? Yo no le entregué la banda a Fabi Cantilo, mi plan era así: le dije que yo era re groso y que debía tocar con ella. Fabi estaba divina y me dijo, “Vos estás loco o sos un genio”. Ahí empezamos a grabar juntos y Fito empezó a quererme en su banda. Fabi le decía: “Si te lo llevás, te mato”. Y un día ella me liberó. Me dijo que fuera con Fito que iba a viajar y a ganar más guita. Y es lo que pasó.

-¿Dos discos con Fito?

-¡¿Yo?! ¡Estás loco! Yo grabo con Páez desde Ey!. Polaroids lo hice de una sola toma. En Ciudad de pobres corazones grabé dos temas.

-Estaba bueno el cover de los Stones que hiciste con Los Perros.

La Rambla. Yo estaba con Fito y de repente vamos a una provincia, viajábamos todo el tiempo, salgo del hotel y se me acercan a pedirme autógrafos. ¿Qué está pasando acá, me dije?

-¿Qué pasaba?

-Esto –dice y señala el disco de oro-. Me contaron que los discos de oro se pueden poner y funcionan perfectamente. Yo nunca probé. Hay una versión de La Rambla cantada por Los Gatos Salvajes que es impresionante .

-¿Hacés fierros?

-Siempre. Mi viejo tenía pesas en casa. Yo crecí rodeado de pequeñas pesas. Con mi viejo tuvimos una relación muy linda. El disco nuevo está todo dedicado a él. Cuando yo no sabía cómo resolver un acorde o la cejilla, ahí estaba mi papá. ¿Escuchaste su disco?

-No.

-Tomá, llevalo –y nos regala Solo de Guitarra, único trabajo discográfico de Berugo Carámbula.

De estirpe guitarrística. Papá Berugo hizo carrera como humorista, pero llegó a grabar un disco y dejó herencia. (Foto: Lucia Merle)

-¿Qué te dijo Berugo cuando dejaste el colegio?

-Que sea el mejor.

-Flor de mochila.

-Tremenda, pero bueno, te decía: desde los 15 años voy al gimnasio por períodos. Es terapéutico. Todos los días hago rutinas, últimamente en casa. A los gimnasios no voy más porque la música que pasan es horrible.

Gabriel Carámbula se presenta el sábado 6 de julio a las 20.30 en el teatro Sony, Cabrera 6027, con entradas desde $ 350.

E.S.

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